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miércoles, 17 de mayo de 2017

Imaginación; La visita alada


Visita alada. Paloma Souto, acuarela, detalle, 2017



Andante


García Lorca decía así en la Leyenda del tiempo:

Se vuelve de la inspiración como se vuelve de un país extranjero el poema es la narración del viaje.

El describía así que es esto que llamamos el imaginar, o la imaginación, puesta en práctica.

La obra resultante de dicha acción, sería, una copia de la imagen mental del que la visualiza, por decirlo de algún modo. Más tarde, a través de las manos, sale en forma, color, notas, rimas, prosa...hay muchas maneras de contarlo.

Una obra se concibe pues, en un lugar imaginario, pero ese lugar del espacio invisible, es enorme y no es tan fácil orientarse en el.

El artista o el que practica el oficio del arte, en el momento en que se pone a trabajar, si va, con ese ritmo musical, llamado andante ( 76 y 108 ppm pulsaciones por minuto, el ritmo del corazón...), asciende los peldaños de una escalerita invisible, como si subiera a un cuarto con salida al tejado, y allí, abre una puerta con ventana. 

Esas puertas con ventanas son sus manos, eligen, cogen lo que quieren (si son capaces de observar todo lo que allí hay…), y vuelven a salir por esas puertas batientes, porque las manos reciben el don de arriba y se hacen  entrada y salida de lo que allí percibieron: ellas cuentan, lo que la imaginación captó, en ese lugar invisible. 

Como si uno volviera de un lugar lejano. Solo que allí, no hay puntos cardinales, no hay mapa. Hay que percibir sin ver, escuchar el silencio.
                      
Desde su presente, sube a ver el futuro, porque que aún no ha hecho su pieza, y busca en el banco de imágenes de todos los tiempos, como si fuera a pescar con anzuelo, en un banco de peces, porque cada una, forma parte del imaginario del ser humano en su totalidad.

Luego de vuelta de su "pesca" regresa al presente, para traducir a un lenguaje comprensible para otros, lo que es invisible en el mundo real, y sus manos lo muestren en nuestro mundo físico.

Como un viajero del tiempo por una red de túneles invisibles, sus manos se vuelven como las alas del pájaro batiendo el aire.

Debe de ser por eso que a me fascinan los pájaros y su simbología.

Pero hacer esto, no es tan fácil como mucha gente piensa. El proceso es duro, en cuales quiera de las disciplinas de las artes en que nos movamos.  
Primero, hay que sonar andante, para poder subir por esa escalerita, abrir la puerta, y practicar con las manos las artes marciales...
Estas artes deben de apreciarse en lo que valen. Y explicarlas, ponerlas en valor y utilidad.

Por mucho que se empeñen, no se debe relatar lo que nunca se ha visto.

Este es un problema epidémico, que tenemos en el mundo del arte, y que debe terminar. 
Imaginen que alguien que nunca visitó el mar, pretende imponer su criterio, en base a modas o corrientes de conveniencia, al que vive en el faro, rodeado por el olor a mar.

Pues esto es igual. Tampoco es como sacar una imagen de una impresora tres D o similares.
Para eso no necesitamos de esas puertas batientes, que son las manos del ser humano y que le confieren al objeto nacido de ellas la cualidad única de contener lo intangible.

Así que aquí os traigo una muestra pequeña del “proceso", que espero, sea ilustrativo del “como”.

A veces hago escultura, en este caso, es una pieza en alabastro, es bastante blando pero tiene la cualidad de dejar pasar la luz, por eso me gusta mucho trabajarlo. 

Tengo algunas fotografías de este trabajo en concreto, por eso voy a mostraros estas:




Esta parte ya no es tan poética, por eso se la saltan muchos...
Primero, hay que devastar, limpiar lo que sobra, poco a poco. Para esto son muy útiles las herramientas macánicas.

Después de limpiar, se usa un cincel o gradina, así se va dando forma a la pieza con ayuda de una maza.
               



Con paciencia... modelando, con unas limas grandes que se llaman escofinas
Algunas, son como los instrumentos de un cirujano.

Todo se llena de polvo, algunas veces, tengo que subirme a la mesa de trabajo.


Así, poco a poco va saliendo el corazón de la piedra.

 




 !Ya tiene forma, ya me visitó un pájaro!

 Acabamos, con un último repaso, con una escofina pequeña. Luego viene el pulido, esto se hace también a mano, se vuelve a repasar una y otra vez con lijas de papel de diferentes granos, finísimos, mojadas con agua.

Yo la saco al patio, y directamente, la pongo debajo de un hilito de agua, y voy puliendo hasta que queda como a mí me gusta.
Como yo soy pintora, y he llegado tarde a la escultura, pues tengo un método libre, vamos, que no tengo método aprendido.


Cada uno tiene sus secretos de cocina... 


Ella, alabastro,2016

Este es el resultado final, un esfuerzo importante...para subirla y colocarla en la base, esta vez, usamos una grúa manual.


Pienso, que ese viaje del que Lorca habla, no es por el extranjero. 

El viaje del que imagina y después hace, es, el del regreso a su propia tierra, a su circundo, al espacio invisible que le rodea. La extensión y la ruta del viaje es la que nace de nuestro brazo, la antena de su radio. Si úno mismo marca el camino, al ritmo de Andante, vuelve a su propio país, a la fuente de donde salió.  

El extranjero es el destierro del espíritu de nuestro propio ser, al racionalizarlo todo, al mecanizarlo todo, sin ese ritmo.., condenas a la mitad de tu ser, y te divides.

Por eso la práctica del Arte, reúne lo dividido, lo que está partido, y lo junta de nuevo. Como un pegamento.
Curiosamente en casi todos los procesos interviene el agua...como en la vida. Una gota de agua, como una palabra, acuarela un papel, o ayuda a lijar una piedra.


Por eso es tan importante recuperar el territorio, el de la belleza, ese que nos hace...

Hu-manos y andantes